En el último programa de Elche Proyecto Ciudad, en colaboración con EsRadio Elche 103.7 FM , Manuel Romero, presidente de ICIE y Doctor ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, abordó un tema que suele pasar desapercibido en la conversación pública: el estado de las infraestructuras en nuestras ciudades y la importancia de su mantenimiento. La conversación permitió reflexionar sobre algo evidente pero poco discutido: muchas de las infraestructuras que usamos cada día en Elche están envejeciendo y su cuidado preventivo no siempre recibe la atención que merece.
Accidentes que son síntomas, no casualidad
El programa comenzó con un ejemplo reciente: el accidente ferroviario en Córdova. A primera vista, estos sucesos se perciben como hechos asilados. Pero desde ICIE explican que casi nunca son fruto de la casualidad. Detrás de un accidente suele existir una historia larga y silenciosa de desgaste, envejecimiento y desiciones pospuestas.
Las infraestructuras, sean ferroviarias, viales o de servicios urbanos, soportan cargas constantes, vibraciones, cambios de temperaturas se detectan antes de que sean graves. Pero cuando se actúa solo ante la aparición de averías, los riesgos se acumulan de manera silenciosa. Desde fuera puede parecer mala suerte, pero desde el punto de vista técnico, casi nunca lo es.
El mantenimiento: invisible pero esencial
Se subrayo un punto crucial: el mantenimiento suele quedar en segundo plano porque es invisible. No se inaugura, no genera titulares y no se percibe como un logro inmediato. La sociedad y la política suelen centrase en la obra mueva y en el crecimiento visible, dejando en segundo plano la conservación de los que ya existe.
Cada euro que se invierte en mantenimiento preventivo se convierte en varios euros mañana, cuando los problemas se agravan. Además, a menudo lo que se presenta como mantenimiento es en realidad reparación reactiva: intervenciones puntuales que no evitan la acumulación de riesgos y generan una falsa sensación de ahorro. Mantener bien las infraestructuras no es gastar, es invertir en seguridad, eficiencia y sostenibilidad.
Más allá del ferrocarril: un problema generalizado
El análisis no se limitó al ferrocarril. Manuel Romero señalo que la falta de mantenimiento afecta a prácticamente todas las infraestructuras de la ciudad: puentes, carreteras, redes de agua potable, saneamiento. drenaje, alumbrado público, pasos subterráneos y colectores invisibles. Muchas de estas estructuras fueron construidas hace décadas y todavía funcionan, pero «aguantar» no es lo mismo que estar en buen estado.
El problema es que las infraestructuras solo aparece en la conversación pública cuando fallan: inundaciones, cortes de servicio o accidentes. Mientras funcionan, aunque sea al límite, parecen no existir. Esa invisibilidad es precisamente lo que las hace más vulnerables.
Elche: infraestructuras de distintas épocas
Elche ha crecido en diferentes etapas, lo que significa que conviven infraestructuras nuevas con otras muy antiguas. Esta heterogeneidad no es negativa en sí misma, pero exige conocer el estado real de lo que tenemos. La cuestión clave no es si existen problemas, sino si hay una estrategia clara y sostenida de inspección, mantenimiento y renovación. Mantener no es arreglar cuando algo se rompe: mantener implica anticiparse, prioriza y planificar con criterios técnicos, no solo políticos, pensado en horizontes de 20 a 30 años.
Un ejemplo concreto es la red ferroviaria convencional. Durante décadas, la inversión se ha dirigido principalmente a la alta velocidad, mientras que las líneas de cercanías y las conexiones locales han quedado en segundo plano. Esto genera riesgo para los servicios diarios de ciudadanos y empresas, y mantiene a la red convencional en situación de envejecimiento constante.
Consecuencias de la falta de visión estratégica
En el programa se explicó que la falta de planificación y mantenimiento preventivo no solo compromete la seguridad, sino que también afecta a la eficiencia de los servicios y al desarrollo urbano. Una ciudad que no cuida sus infraestructuras termina gastando más recursos en reparaciones urgentes que en mantenerlas en condiciones óptimas. Además, cuando ocurren incidentes graves, como inundaciones o accidentes ferroviarios, la ciudad se ve obligada a reaccionar en lugar de anticiparse, con consecuencias económicas y sociales que podrían haberse evitado.
Experiencia y planificación como herramientas de mejora
Durante la conversación, se enfatizó la necesidad de planificar a largo plazo y aprender de experiencias externas. Participar en foros técnicos, observar cómo otras ciudades gestionan sus infraestructuras y aplicar soluciones adaptadas a Elche puede generar mejoras significativas. Estar «fuera» permite traer conocimiento, soluciones y buenas prácticas hacia la ciudad, pero requiere constancia y voluntad política para implementarlas.
Acciones concretas para fortalecer las infraestructuras
El programa no solo se centró en el diagnóstico, sino que propuso medidas claras:
- Impulsar un plan integral de mantenimiento urbano, con inspecciones periódicas y priorización técnica.
- Crear plataformas de coordinación entre distintos departamentos y servicios para garantizar un enfoque unificado.
- Fomentar la conciencia ciudadana y política sobre la importancia del cuidado de las infraestructuras.
- Integrar tecnología y sistemas de monitoreo para detectar problemas antes de que se conviertan en fallos graves.
El objetivo es que Elche deje de asumir una gestión reactiva y pase a tener un modelo preventivo, seguro y eficiente, capaz de garantizar la funcionalidad de sus servicios a largo plazo.
Educación y cultura del mantenimiento
Otro de los puntos destacados fue la necesidad de formar profesionales y responsables con visión estratégica sobre mantenimiento. Debe fomentarse una cultura que entienda que conservar lo existente no es secundario, sino una inversion en seguridad, eficiencia y justicia urbana. La transmisión de conocimiento y la educación en planificación de infraestructuras son esenciales para evitar errores del pasado y garantizar las sostenibilidad futura.
Conclusión: el futuro de las infraestructuras en Elche
El mensaje final del programa fue contundente: la infraestructura no fallan de repente, sino como consecuencia de los descuidos y decisiones pospuestas. El reto para Elche no es solo reparar cuando algo se rompe, sino desarrollar una estrategia sostenida de mantenimiento y planificación que permita anticiparse a los problemas.
Solo dede esa cultura de cuidado y previsión será posible que Elche tenga una ciudad segura, eficiente y preparada para el futuro. Invertir en mantenimiento no es un gasto, sino una inversión estratégica que protege vidas, recursos y el desarrollo urbano. Una ciudad que cuida sus infraestructuras es una ciudad más segura, más justa y más resiliente, y ese es, en última instancia, el verdadero proyecto de ciudad.
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