modelo económico nuevo

Elche ante la necesidad de crear un modelo económico nuevo

Un año más, el INE pone de manifiesto una triste verdad. Carrús sigue siendo el barrio más pobre de España con 15.542 € de renta per cápita. Preocupa además que dicha renta sea un 14% más baja que la de 2020. O que otros barrios de la ciudad, como El Toscar, también tengan el dudoso honor de situarse entre los diez barrios más pobres del país.

Los datos generales de la ciudad no sólo no compensan estas tristes cifras, sino que confirman que son, mal que nos pese, una sombría tendencia. La renta bruta de Elche en 2021 ha sido de 21.957 €, frente a la renta per cápita nacional 26.426 €. Nuestra ciudad ocupa el desolador puesto 1.394 en ciudades nacionales de más de 10.000 habitantes y el 158 en la Comunidad Valenciana. Ostenta el octavo puesto en temas de desigualdad, entre ciudades de más de 50.000 habitantes de España, con un índice de Gini alarmante de 0,55.

Estudios globales actuales demuestran que, en términos económicos, las ciudades presentan mayores niveles productividad, salario y empleo. Tanto es así que en términos generales el 70% de las mismas, supera en productividad a sus respectivas economías nacionales.

Por desgracia, Elche a día de hoy no cumple esa premisa. Incluso obtiene unas cifras muy pobres en creación de empresas en este año poscovid, en relación a la mayoría de comarcas de la provincia de Alicante, según datos de INECA.

¿Qué ha sucedido? ¿Cuándo hemos llegado hasta aquí? ¿Cómo una próspera ciudad industrial, que fue el principal motor económico de la provincia de Alicante, cuadruplicando su población en apenas veinte años, presenta hoy unas cifras tan preocupantes? El origen del problema tiene varias vertientes.

Por un lado, asistimos al declive en occidente de las ciudades industriales o de producción (según Gollin, Sedward y Vollrath). El efecto surgido tras la globalización, donde se ha promovido el traslado del empleo industrial y de manufacturas a otras zonas más competitivas del planeta. A nivel local, este fenómeno se ha visto agravado por una mala política de retención empresarial, que ha motivado el asentamiento de gran número de industrial ilicitanas en municipios cercanos, con una pérdida de atracción muy significativa.

Por otro lado, nuestra ciudad no dispone de una buena dotación de infraestructuras. Tampoco se contempla un diseño institucional efectivo. Desde la misma, se apuesta por la dispersión de la ciudad, frente a la promoción de la concentración de la población en una ciudad compacta, que además generaría una mayor eficiencia energética, mejor impacto medioambiental (cambio climático) y reduciría el coste por habitante, frente a una ciudad dispersa (Glaesser 2011).

Desde ICIE consideramos este aspecto como primordial, porque si los costes superan a los beneficios, la ciudad obtendrá una pérdida de bienestar y con ello se mermará su competitividad.

Centrándonos en el reto de devolver a Elche a la senda de crecimiento económico, siendo de nuevo un polo de atracción significativo en España, nuestros estudios concluyen en la necesidad de cumplir unos requisitos fundamentales para tal fin.

En primer lugar, se ha de actuar en la consecución de una densidad edificatoria, con el fin de optimizar las infraestructuras y el suministro energético, ya que los desarrollos dispersos suponen un grado de eficiencia muy bajo y un mayor impacto en términos de cambio climático, además evita la cohesión social y la creación de lugares para el encuentro ciudadano.

En segundo lugar, la creación de espacios públicos accesibles, que permitan el encuentro ciudadano, el comercio y el desarrollo de actividades de tipo mixto.

En tercer lugar, se hace necesaria la creación de usos complementarios económicos o comerciales, en espacios verdes protegidos y patrimonio cultural, que permitan su viabilidad a la par que generen recursos económicos.

En cuarto lugar, Elche no sólo debe atraer capital financiero para generar prosperidad. También debe atraer, retener y valorar el capital social de los ciudadanos. Un mayor índice de educación, mayor oferta cultural, educativa, de ocio de calidad, permitirá competir con otros polos de atracción cercanos. En este aspecto, la sinergia entre el Ayuntamiento y las tres universidades asentadas en la ciudad (UMHe, CEU y UNED) es esencial y de vital importancia para la salud del municipio.

Por último, se hace necesario la creación de sistemas de geolocalización y de «big data» con el fin de realizar análisis predictivos de enorme relevancia, para mejorar numerosos aspectos de la ciudad (tráfico, contaminación, interacción ciudadana, etc.) que permita a nuestros gestores tomar decisiones más precisas optimizando los recursos.

Aplicando estas medidas es muy posible revertir la situación de nuestra ciudad, que a pesar de todo, aún posee muchos recursos propios para cambiar esta tendencia.. Pero no olvidemos también el principal motivo por el que el ser humano inventó el concepto de ciudad: para favorecer la socialización del individuo. Pues es en el intercambio humano, en el que reside el verdadero secreto de las ciudades.

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